Aceptación

El color del recorrido cambia, partimos sin recordar que el camino no siempre será el mismo, unas veces será limpio, como el amanecer que persigue a una tormenta de verano que no alcanzará; otras, se teñirá de opacidad.

Se complica la aventura cuando, muy dignos, a pie y con las manos desnudas, perseguimos un objetivo distante, pero alcanzable, que de pronto cambia de lugar.
El ser humano nace con la mente preparada para la lucha y la supervivencia marcadas a un fuego que crece lentamente, desde sus primeros días. Pero con él, no se grabó la aceptación.

La verdadera aceptación se aprende, con el tiempo y mucho esfuerzo. Y es que el “gran conquistador” del mundo se resiste a aceptar las crisis, su mente se bloquea cuando le sobreviene el cambio, cuando deja de tener el control de un mundo que realmente jamás conquistó.

Negar el cambio es  negarse el propio camino a seguir, vivir en la ignorancia de la verdadera superación. La aceptación es nuestra lección fantasma, la asignatura pendiente, la que nos atemoriza y libera; la que, tarde o temprano, tendremos que afrontar y aprender.

Vive sabiendo que tendrás que aceptar, que no siempre deberás lanzarte a cuerpo descubierto contra murallas inexpugnables, que el tiempo será muchas veces tu único aliado, acepta…, y serás libre.

 

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