Hoy…

Hoy somos muy modernos. Envueltos en digitalidad, tecnicismos supérfluos, teledirigidos por un sistema de plataformas táctiles (las teclas son el pasado), en 3D (por qué vivir en 2 dimensiones pudiendo hacerlo en 3), publicidad y marketing subliminal o de evidencia aplastante.

Hoy somos muy listos. Abogamos por la practicidad (hay quien niega relación alguna entre lo que hoy es práctico con lo dispuesto en la ley del mínimo esfuerzo), la velocidad y el avance.

Hoy somos muy complicados. Hemos avanzado tan rápido en tan poco tiempo que en ocasiones sufrimos desorientación. Muchas veces no sabemos hacia dónde nos dirigimos,  sólo que vamos hacia allí muy deprisa. Al menos llegaremos antes… “Me encanta mi vida”, pero a veces “no puedo con mi vida”. Episodios repentinos de incoherencia.

Hoy somos más solitarios. Cuanto más avanzamos, más solos estamos. La palabra “amigo” ha perdido su originario sentido. Publicamos en masa mensajes y experiencias, pero nos cuesta quedar “mañana a las 18.00 hrs. en la plaza”.

Hoy somos un poco más infelices. Somos grandes corredores. Corremos con medios mucho mejores. Nuestro viaje es mucho más cómodo. Pero sigue siendo dirigido, moldeado y manipulado por los mismos.

Hoy somos más valientes. Nos hemos percatado de que somos muchos más que ellos; de que si paramos en seco y nos volvemos hacia ellos, podría ser diferente. Será diferente.

Hoy hemos dejado de correr.

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