Llueve…

Como quien cada mañana recuerda que se ha ido y se pregunta el motivo. Como los días grises, en los que mirar al cielo nos trae la memoria de tiempos que fueron mejores…

Amanece sombrío.

El momento perfecto para el repaso, rebuscamos entre la maraña de preguntas y respuestas que quedaron sin emparejar. Seguramente no encuentres ni un solo par, pero merece la pena intentar, o no…

Llueve.

Dame tan sólo un momento, para reordenar mi presente. Seguir desde este punto preciso, sin mirar atrás. Entender que es aquí donde tengo que estar.

Sombras.

El miedo no tiene sentido. Salir te devolverá el respiro. El gris no etiqueta el destino. Es tan sólo uno de esos días…

Frío.

La antesala del comienzo. la hora de templar la mente y llenar el vacío.  Ambientar lo deshabitado y poblar el camino.

Comienza a clarear. Y al otro lado, la luz.

ComparteShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Connect with Facebook