Un lugar – Crónicas de una voz

Un lugar

Recuerdo cuando llegué a tus puertas. Expectante. Nunca te busqué, ni tan siquiera te pensé como algo más que un mero lugar de paso.

De algún modo me vi atrapada en tu cálido abrazo. Hoy, a muy corta distancia de ti, he creído necesario recordar, andar sobre mis pasos.

Variadas experiencias, futuro incierto y grandes cosas por vivir. Maestros que aún hoy siguen rumbos desconocidos, visitantes audaces, intrépidos, viajeros perdidos, verdaderos compañeros, falsos espejos, vientos de tormenta y naves varadas esperando nuevo puerto.

Posada de almas fugaces, acoges junto a tus aguas a todo tipo de caminantes. Vienen a ti de lugares impronunciables, con motivos incomprensibles.

Tal vez nunca supimos que aprenderíamos mucho a orillas de tu generoso mar. Muchos son los años que cuento desde el primer día. Un caminar que ha sido firme, sereno, tanto como atropellado y cansado. He conocido grandes y virtuosas almas, aprendido mil lecciones que no lograrán llenar mi libro de experiencias, espero que por muchos, muchos años más.  He caído innumerables veces, no siempre confiando en que me volvería a levantar.

Incluso huí de tus dominios durante un tiempo, partí en busca de un no saber qué encontrar. Un año duró aquello. De nuevo, frente al que ha sido uno de los más largos túneles en mi camino, volví a ti. Me diste la luz del otro lado, aliviaste mi dolor y me ofreciste de nuevo el hogar donde curar mis heridas.

Hoy, tras un sinfín de recuerdos, sobrecogida y ahogada en mi propia experiencia, encamino mis pasos hacia un lugar más cercano, aunque fuera de tus muros. Tal vez para aún poder observarte de lejos, tal como dicen que se alcanza mayor perspectiva.

Quizás hayas castigado mi deshonra, mi desventurada decisión de partir cuando no era mi hora. Pero no quiero que maldigas, ni por un momento, mi desagradecimiento.

Te debo muchos años de crecimiento. Bajo tu techo he comprendido que hay lugares que se anclan a nuestra historia, aún siendo almas errantes, sin una raíz definida.

Mi vida hoy sigue en ti. Ni siquiera sé si un día habrá despedida. Quizás tus aguas siempre bañen mi orilla. Por todo aquello que supiste de mí,  por lo que fue y se fue y lo que tenga que venir… Gracias. Gracias a ti.

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Comentario (1)

  1. jesus

    Sinceramente no podria haberlo dicho yo de mejor manera quien sabe si alguna vez pueda ver esa imagen de mirar al horizonte sin preguntarme hacia donde ira mi barco tropezando con miles de piratas,quizas hacia la deriva o que puerto volvere a ver, de un filosofo que intenta sobrevivir. jesus

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